La Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia presentó recientemente sus conclusiones. Creada por los ex - presidentes Fernando Henrique Cardoso (Brasil), César Gaviria (Colombia) y Ernesto Zedillo (México) e integrada por 17 personalidades independientes, la Comisión evaluó el impacto de las políticas de “guerra a las drogas” y formuló sus recomendaciones en el documento Drogas y Democracia: hacia un cambio de paradigma. 

Según la Comisión, el modelo actual de política de represión de las drogas está firmemente arraigado en prejuicios, temores y visiones ideológicas. Según esto, el tema se ha transformado en un tabú que inhibe el debate público por su identificación con el crimen, bloquea la información y confina a los consumidores de drogas a círculos cerrados donde se vuelven aún más vulnerables a la acción del crimen organizado. Por esta razón, en la declaración se afirma que “romper el tabú, reconocer los fracasos de las políticas vigentes y sus consecuencias es una condición previa a la discusión de un nuevo paradigma de políticas más seguras, eficientes y humanas”. Así, se concluye que la solución de largo plazo para el problema de las drogas ilícitas pasa por la reducción de la demanda en los principales países consumidores. Además, se hace notar la necesidad de  examinar críticamente las deficiencias de la estrategia prohibicionista seguida por Estados Unidos y las ventajas y los límites de la estrategia de reducción de daños seguida por la Unión Europea, así como la escasa jerarquía que le dan al problema de las drogas algunos países, tanto industrializados como en desarrollo.

Por su parte, Moisés Naim en un artículo publicado en la fecha en El País ( Del ‘prohibido fumar’ al ‘prohibido pensar’) comenta que en Estados Unidos, el 76% de la población piensa que la guerra contra las drogas ha fracasado. No obstante, “una igualmente abrumadora mayoría piensa que las políticas en las que se basa la guerra contra las drogas (represión de la producción, interdicción de las importaciones, prohibición del consumo y criminalización) no se pueden cambiar”. Esta contradicción la explica Naím de la siguiente manera: “…la prohibición de todo lo relacionado con las drogas ha creado un clima donde también está vedado pensar libremente sobre alternativas a la prohibición. Un senador estadounidense que me habló con la condición de que no revelara su identidad me dijo: Muchos de mis colegas y yo sabemos que los esfuerzos que se hacen para combatir el narcotráfico y el consumo de drogas no sólo no funcionan sino que tienen efectos contraproducentes. Pero esta es una posición políticamente suicida. Si lo digo públicamente es casi seguro que pierda mis próximas elecciones”.

Como dice Naím, el consumo de drogas es una maldición contra la cual hay que luchar, pero ello resulta difícil “mientras exista la prohibición de pensar libremente”.

 

En un reciente artículo publicado en el International Herald Tribune (A recipe for survival), Mohamed El Baradei, el Director General de la Agencia Internacional de Energía Atómica, hace notar que tras dos décadas perdidas desde el fin de la Guerra Fría la cuestión del desarme nuclear ha vuelto a colarse entre las prioridades de la agenda internacional. No cabe duda que la disposición anunciada por el Presidente Barak Obama de trabajar para alcanzar un mundo libre de armas nucleares (lo que de hecho constituye un compromiso legal adquirido ya por medio del Tratado de No Proliferación Nuclear) y negociar con Rusia –como un primer paso– nuevas reducciones de sus respectivos arsenales nucleares, significa una señal alentadora para todos. En esta perspectiva, se nos recuerda que entre ambos países se acumula el 95% del armamento nuclear del mundo.

Entre las razones que apunta El Baradei para este cambio de ánimo en favor de negociaciones sobre desarme nuclear, se encuentra una preocupación real: el riesgo creciente de que las armas nucleares puedan eventualmente ser usadas sea por algún grupo terrorista o en el marco de un conflicto regional, como por ejemplo en el Medio Oriente. Hoy en día hay 27,000 cabezas nucleares en el mundo y, con el avance de la tecnología de los últimos años, los Estados que han perfeccionado los métodos de enriquecimiento de uranio pueden hacerse de una bomba en unos cuantos meses.

Por si hiciera falta una razón adicional para ponernos los pelos de punta, basta con ver el riesgo que se corrió con la colisión de dos submarinos nucleares en medio del océano hace unos pocos días. Resulta sorprendente que dos submarinos, el Vanguard británico y Le Triomphant francés, de propulsión nuclear y dotados con misiles de cabeza atómica, pudieran colisionar el pasado día 4 en el Atlántico, según reporta El País. A pesar de tratarse de submarinos muy sofisticados con tecnología de punta sucede este improbable choque que afortunadamente no pasó mayores ya que, según se reportó, los aparatos iban a baja velocidad. Según la nota periodística “Las consecuencias habrían podido ser catastróficas si estos dos colosos (de 14.000 y 16.000 toneladas) hubieran colisionado a la velocidad a la que habitualmente navegan en tránsito: más de 15 nudos (27,7 kilómetros por hora). En suma, hay demasiadas armas nucleares y, además de los riesgos políticos, existe la eventualidad de accidentes que pueden llegar a comprometer en un momento dado la vida millones de personas.

 

Según algunas estimaciones en la Unión Europea hay cerca de 8 millones de trabajadores indocumentados que están empleados en la construcción, la agricultura, la hotelería, la alimentación y otros sectores de actividad económica. La Comisión Europea ha propuesto al Europarlamento una directiva que introduce sanciones contra los empresarios que contratan a inmigrantes en situación irregular. Estas sanciones incluyen multas, la exclusión de las subvenciones y ayudas públicas y el pago de los salarios atrasados. El texto propuesto es complementario a otras medidas restrictivas, como la directiva de retorno o la “tarjeta azul” para inmigrantes calificados.

Al respecto, el Grupo de Río expresó su profunda preocupación por la consideración de la propuesta de “Directiva por la que se establecen sanciones aplicables a los empleadores de residentes ilegales nacionales de terceros países”. Así, el mecanismo de concertación y consulta política latinoamericano considera, con justa razón,  que en el actual escenario de crisis económica internacional, la llamada Directiva de Retorno y esta nueva iniciativa no ofrecen una respuesta integral a los flujos migratorios hacia la Unión Europea. De ahí, afirmó que sería deseable promover una regularización migratoria integral que reconozca sus derechos humanos y laborales así como sus aportaciones a los países de acogida. Por último, en su declaración el Grupo hizo notar que las pretendidas sanciones a empleadores de trabajadores en situación irregular tendrían un efecto negativo para los trabajadores migrantes y sus familias, al aumentar las posibilidades de que sean sujetos de explotación laboral.

Con referencia a la presencia de México en el Salón del Libro en París, en el último número del boletín de La Voz de nuestra misión diplomática en Francia, puede consultarse toda la información sobre las actividades programadas a partir del próximo 12 de marzo. Además, y por el interés que pudiera representar, a continuación se reproducen las palabras que pronuncié hoy en un evento promocional de los organizadores de tan importante evento:

“Con profunda alegría y satisfacción participo en este acto en que se da a conocer la presencia de México en el Salón del Libro de París 2009.

México acude a esta cita con una espléndida herencia literaria y una sólida industria editorial.  Somos el país con mayor población de hispanoparlantes en el mundo, y el gusto por la lectura es un elemento que nos distingue e identifica.

Dentro de pocas semanas, alrededor de cuarenta autores mexicanos arribarán para departir con el público lector y con el mundo de la edición francesa.  Son poetas, novelistas, dramaturgos, cronistas y ensayistas de los más diversos modos de pensar y de concebir la literatura.  Orgullosamente, puedo afirmar que componen un mosaico representativo de la pujanza actual de la literatura mexicana.

A lo largo de la historia, Francia y México han compartido notables capítulos de amistad, marcados indudablemente por renovadas influencias recíprocas.  En la actualidad, la cooperación educativa entre ambos países alcanza un punto destacado.  Hay más de dos mil estudiantes mexicanos en las escuelas de Francia.  En cuanto al terreno de las letras, son numerosos los escritores mexicanos que han residido aquí, casi por tradición, desde el siglo XIX.  Por nuestra parte, hoy celebramos que Jean-Marie Le Clézio, quien residiera en México a lo largo de doce años, haya sido galardonado recientemente con el Premio Nobel de Literatura. 

En las últimas décadas, México ha cambiado mucho.  Es un país plural y dinámico, abierto al mundo y que ha realizado profundas transformaciones tanto en su vida democrática como en su desarrollo económico.  El Salón del Libro servirá para presentar a ese México contemporáneo y recordar también nuestras ricas herencias culturales.  Nuestra participación será amplia.  Además de las actividades de la delegación mexicana dentro del Salón del Libro, presentaremos exposiciones, mesas redondas, diálogos públicos y ciclos cinematográficos en otros foros de París y de la provincia.

Un número superior a las cuarenta novedades editoriales de autores mexicanos está saliendo ya de las prensas francesas.  Durante los días en que el Salón se abrirá al público, los visitantes hallarán a la venta, en el Pabellón de México, cerca de treinta mil volúmenes, de más de cien autores mexicanos.  Es una ocasión de contento saber que cada uno de esos libros en la mano de un lector significará la oportunidad de una mayor compenetración entre México y Francia.

Estamos preparados para la cita. 

El año de trabajo que llegará a su culminación en el próximo mes de marzo ha sido fructífero.  La parte francesa y la parte mexicana han colaborado estrecha y vigorosamente.  Quiero reconocer el esfuerzo coordinado de la parte francesa —del Syndicat National de l’Edition, el Centre National du Livre y el Bureau International de l’Edition Française— con la parte mexicana.  Esta colaboración ha sido ejemplar y demuestra, entre otras cosas, el aprecio y el entendimiento que caracteriza las relaciones de nuestros dos países.

Por la parte mexicana, el esfuerzo conjunto de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, y la Secretaría de Relaciones Exteriores, es garante del énfasis que el Gobierno de México deposita en la defensa de la cultura del libro como una de sus más altas prioridades.

Amigos, una metáfora que al paso de los siglos sigue siendo afortunada, dice que el mundo es un libro, y que los hombres somos sus lectores.  Ciertamente, el mundo se hace más amplio cuando un autor y un lector se reconocen y cuando dos naciones cultivan su amistad dándose a leer una a la otra.

Reunidos hoy en torno al libro, festejemos nuestro renovado encuentro. Muchas gracias”.

 

El Salón del Libro de París es uno de los principales eventos literarios a nivel mundial, en el que participan más de 1,200 editoriales y 3,000 autores. El Salón del Libro atrae cerca de doscientos mil visitantes cada año y constituye un espacio de encuentro entre las principales empresas editoriales del mundo y entre los destacados autores que acuden a lacita. Este año, México será el invitado de honor de este importante evento que anualmente se lleva a cabo en el Centro de Exposiciones de la Puerta de Versalles en la capital francesa y que tendrá lugar del próximo 12 de marzo.

En su calidad de invitado de honor, México tendrá la oportunidad de dar a conocer a Francia y el mundo la riqueza y diversidad de su acontecer literario, la originalidad y calidad de sus autores, muchos de ellos traducidos al francés, así como la vitalidad de su producción editorial. A esta cita han sido invitados  autores mexicanos representantes de las más diversas tendencias y géneros literarios. Gracias a ello, el Salón de Libro fungirá como un importante foro de diálogo e interlocución entre los actores de la industria editorial de México y Francia.

 En el Salón del Libro, México contará con un pabellón de mil metros cuadrados, diseñado por el arquitecto Bernardo Gómez Pimienta. Este espacio estará destinado a presentar las principales obras de la literatura mexicana y a fomentar el diálogo entre autores y editores de ambas naciones. No cabe duda que México llegará a esta cita con el vigor y la energía que caracteriza a su cultura, ya que nuestro país aportará su actualidad editorial, su historia literaria y la riqueza de sus autores contemporáneos. Para más información les recomiendo visitar el sitio: México: Invité de d´honneur du Salon du Livre de Paris, 2009

Robert Kagan, uno de los ideólogos conservadores más importantes de Estados Unidos, en su reciente libro “The Return of History and the End of Dreams”, nos dice que el mundo ha vuelto a la normalidad una vez disipadas las esperanzas de paz, concordia y progreso compartido que surgieron al fin del la Guerra Fría, tras la caída del muro de Berlín. Así, se han desvanecido los sueños que apuntaban hacia la construcción de un nuevo orden internacional, la desaparición de los conflictos ideológicos y la progresiva liberación del comercio y de las comunicaciones. En esta lógica, el mundo no se transformó y Estados Unidos continúa siendo la única superpotencia aunque ha regresado la competencia por el poder protagonizada ahora por Rusia, China, Europa, India e Irán y –desde luego – Estados Unidos.

La disputa por espacios de influencia ha vuelto al centro de las relaciones internacionales y ha regresado lo que Kagan llama –fiel a sus prejuicios ideológicos- la “competencia entre las democracias liberales y los regímenes autocráticos”. Kagan fue uno de los llamados “neocons” que se equivocó rotundamente al aconsejar en Estados Unidos el fiasco intervencionista en Iraq y, aún cuando en su libro aparecen nuevamente concepciones polémicas en torno al reto que representa para Occidente el fundamentalismo islamista, el autor acierta al reconocer que hoy en día el Estado-Nación se ha fortalecido. No obstante y a pesar de aceptar que el pensamiento liberal cometió el error de suponer que un nuevo orden internacional surgiría del “triunfo de las ideas y del natural desarrollo del progreso humano”, persiste en el equivoco de pensar que la democracia puede imponerse desde el exterior.

Felipe González, por su parte, en un reciente artículo publicado en El País sobre las expectativas que han se abierto con la llegada de Obama al poder, nos dice que “Estados Unidos es, y va a seguir siendo, la primera potencia del mundo, y como tal seguirá teniendo intereses y prioridades globales. Pero la dimensión y complejidad de las crisis que atravesamos hacen imposible que EE UU pueda afrontarlas en solitario. Esto marca el fin de un unilateralismo que ha agravado la situación en todo el mundo”. En otras palabras, creo que estamos en la puerta de un nuevo orden global. Atrás quedan los sueños liberales que anticipaban el fin de la historia, apostaron a la hegemonía global de un orden unipolar y fincaron en el mercado sus expectativas de crecimiento y desarrollo.

Esta “vuelta a la normalidad” en medio de la crisis económica internacional generalizada ha demostrado que el Estado es insustituible en su papel regulador de los procesos económicos. Ha demostrado también que ninguna nación, por poderosa sea, tiene hoy en día la capacidad de imponer a los demás su visión del mundo y de hacer prevalecer unilateralmente sus intereses.  Desde esta perspectiva, “el regreso a la normalidad” puede ser positivo ya que las realidades de nuestra época exigen reconocer que la cooperación internacional es indispensable como alternativa a la política del poder, y es la única capaz de construir una respuesta articulada y eficaz frente a la primera gran crisis de la globalización.