Ayer, en la Biblioteca Nacional de Francia tuvo lugar una conferencia magistral de Carlos Fuentes sobre el tema “La nueva literatura Latinoamericana”. Franceses y latinoamericanos residentes París se formaron desde una hora antes del inicio del evento a las puertas del auditorio de esta biblioteca con cupo para 350 personas. En vista de la afluencia de asistentes se abrió un segundo auditorio de 250 lugares donde se retransmitió por circuito cerrado de televisión la conferencia. La ponencia del maestro Fuentes, que dictó en francés y de pie, destacó al gran momento de vitalidad y creatividad literaria  por el que pasan hoy México y muchos países latinoamericanos. “La marca de la literatura latinoamericana es su diversidad”, afirmó Fuentes al comentar que cuando empezó a publicar con Gallimard, eran OctavioPaz, Juan Rulfo y el mismo los tres únicos escritores mexicanos que se conocían en Francia. Hoy son muchos. Aseguró que  en el Salon del Libro de París, donde México es este año el invitado de honor, podrá apreciarse que hay una presencia extraordinaria de la literatura mexicana en este momento en Francia.

En su charla comentó la obra de varios escritores y citó, especialmente, a los argentinos Silvia Iparaguirre y Thomas Eloy Martínez, el chileno Carlos Franz, el peruano Santiago Roncagliolo, el colombiano Juan Gabriel Vázquez y los mexicanos Guadalupe Nettel, Xavier Velasco, Jorge Volpi, Cristina Rivera Garza y los miembros del Crack. El maestro Fuentes explicó que “la Literatura latinoamericana tiene una diversidad tan grande como el tamaño de sus ciudades. La mía, México, pasó desde que nací de uno a 20 millones de habitantes”, señaló.

Fuentes aseguró que las ciudades de América Latina son  el escenario virtual del manifiesto de la novela actual y en cuanto se quiere hablar de la novela de hoy su diversidad y su abundancia es tal que es imposible dar una clasificación. En la BNF precisó que ese lenguaje de la novela es siempre portador de duda frente a la fe ideológica, la certeza religiosa o la conformidad política. “No puede dejar de lado ni la ideología, ni la religión ni la política. Pero la novela no puede ser dominada por ninguna de las tres. En cambio sí puede presentar la ideología, la novela y la política como problema al abrir parte del cuestionamiento, elevando el límite de la imaginación, bajando al sótano de la memoria, entrando en la habitación del amor y sobre todo dejando una ventana abierta a la frase de Pascal: “Tengo una duda que proponerles”.

Para consultar el texto íntegro de la conferencia habrá que esperar unas semanas para verlo en el portal de la Bibliothèque nationale de France.

 

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