Al final de los noventas, el Foreign Office (FO) inició un importante proceso de reformas que desembocó en amplia revolución institucional y en la modernización del “modus operandi”  de la diplomacia británica, cuyos fundamentos estaban atados a tradiciones diseñadas cuando menos doscientos atrás. Desde el momento en que Robin Cook fue nombrado al frente de la diplomacia británica en 1997, las estructuras del FO se conmovieron bajo el impacto de una nueva política exterior -el “New Labour” de Tony Blair. El nuevo ministro dio cuerda a los “jóvenes turcos” (es decir los funcionarios de nueva generación que buscaban un cambio en el rígido sistema de promociones y asignación de responsabilidades dentro del FO) e impulsó su participación activa en las discusiones y grupos de trabajo creados con este propósito. Este ejercido incluyó profundas reformas a los procesos de selección y reclutamiento de personal, la formación de cuadros, los programas de actualización de conocimientos, las modalidades de promoción, la asignación de puestos y adscripción del personal tanto en el ministerio como en el exterior. Todo el sistema de comunicaciones y documentación fue objeto de una profunda transformación para incorporar los últimos avances de la tecnología de la información. La búsqueda de una mayor transparencia en la formulación de la política exterior, las relaciones y formas de comunicación vertical y horizontal entre funcionarios del ministerio, así como los aspectos de coordinación y enlace con otras dependencias, legisladores y actores políticos y sociales, fueron capítulos de la mayor importancia en este ejercicio.

El relato fascinante de este proceso es abordado por John Dickie en su libro: The New Mandarins: How British Foreign Policy Works, publicado en 2004 y que hasta ahora llegó a mis manos. El autor tuvo acceso a los participantes de este proceso y obtuvo información privilegiada sobre el funcionamiento de la cancillería británica. Cualquier estudioso de temas internacionales interesado en conocer cómo funciona el FO tendrá - por primera vez – la posibilidad de conocer las entrañas mismas de la diplomacia británica. Ameno y bien escrito, The New Mandarins no tiene desperdicio. Desde la descripción de los complicados mecanismos de ingreso y promociones hasta los detalles del proceso de toma de decisiones o las características  de la diplomacia pública, el libro de Dickie ofrece amplia e interesante información hasta ahora reservada para los corredores del FO.

Lo más interesante del libro es el recuento de cómo se llevó a cabo esta revolución dentro del FO, una de las instituciones más conservadoras de la política británica. Fue una revolución que duró cerca de cinco años y cuyo desenlace fue observado en el resto del mundo, ya que este proceso se volvió un referente obligado para los procesos de reformas en otros ministerios de relaciones exteriores, muchos de los cuales han tenido que ajustar sus estructuras para responder a los cambios de la sociedad internacional. Como es bien sabido, la multiplicación de actores internos y externos de la política exterior, así como el desarrollo espectacular de las comunicaciones y los avances en la llamada tecnología de la información han favorecido la proliferación de contactos directos entre dependencias de gobierno de todo el mundo, pasando por encima de los “conductos diplomáticos” y de la coordinación institucional a cargo de los ministerios de relaciones exteriores. En este contexto, las reformas han sido para muchos ministerios condición de supervivencia.

John Dickie nos  cuenta cómo el controvertido Ministro Cook impulsó a los jóvenes turcos –bajo el liderazgo de su asesor y “speechwriter”  Martin Gould – para que promovieran y redactaran su propia agenda `para el cambio. En apenas seis meses se crearon 100 grupos de contacto con la participación de 1,000 diplomáticos, quienes produjeron un informe con propuestas específicas para el cambio: Foresight 2010. Hasta la fecha este documento no se ha publicado. Estas ideas y propuestas para el cambio fueron abordadas por grupos de trabajo encabezadas por los subsecretarios de carrera de mayor jeraquía, con lo que se evitó una confrontación entre los jóvenes reformistas y los llamados “mandarines”, es decir  funcionarios de alto nivel que ocupaban los puestos de mayor responsabilidad en el ministerio y el servicio exterior.  

En próximas entregas comentaremos algunas de las reformas específicas emprendidas por el FO y que puedan ser de interés general para otras cancillerías. Mientras tanto, los invitamos a leer este interesante libro.

 

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