El economista francés Daniel Cohen acaba de publicar un libro interesante y provocador: « La Prospérité du Vice: une introduction (inquiète) à l’économie ». (Albin Michel, París 2009).

Este trabajo es un viaje ágil y ameno por la historia económica del mundo. Un viaje que muestra como la economía ha modulado el comportamiento social a través del tiempo. Un viaje que nos lleva del Imperio romano a Hollywood, de la recesión de 1929 a la crisis económica generalizada de nuestros días, de la Alemania del Kaiser a la China contemporánea.  Un viaje inquietante, marcado por una pregunta que se hace el autor: ¿cómo es posible que el mismo Occidente que logró arrancar a Europa del reino de la hambruna y de la miseria, haya logrado desembocar en el suicidio colectivo de las dos guerras mundiales? 

Según Cohen, lo que sucedió ayer en Europa se repite hoy en día a escala mundial. Millones de campesinos en China, India y otros países abandonan los campos y emigran a las ciudades: la sociedad industrial remplaza a la sociedad rural. Ahora, nuevas potencias emergen: ayer fueron Alemania y Japón, hoy son la India y China. Las rivalidades se exacerban, sobre todo para controlar las materias primas, y las crisis financieras se suceden unas a otras. Contrariamente a lo que piensan los convencidos del “choque de las civilizaciones”, el principal riesgo del siglo XXI es – según el autor –que, en lugar de encaminarnos a la confrontación de las culturas o de las religiones, nos exponemos a repetir ahora, y a nivel planetario, la misma historia que ha tenido Occidente.

El autor advierte que mientras la crisis financiera ha evidenciado de manera brutal e intempestiva la avaricia de Wall Street, la economía globalizada transita hacia a un mundo de incertidumbre impulsada por falsa prosperidad del vicio, es decir por los excesos e insuficiencias del capitalismo moderno. De esta manera, las consecuencias de la crisis financiera mundial van mucho más allá de la necesidad de promover la regulación de los mercados. Para Cohen, la adicción malsana del hombre al crecimiento económico constante e innovador –mismo que ha generado la prosperidad del vicio - abren signos de interrogación sobre la viabilidad de continuar satisfaciendo este apetito insaciable. 

Hoy, en el marco de la globalización se plantean peligros inéditos en la historia de la humanidad. Cohen usa el siguiente ejemplo a modo de ilustración: “… si mil millones de chinos tuvieran mil millones de bicicletas, ello no engendraría ningún problema en el mundo.  En cambio, si mil millones de chinos tuvieran mil millones de automóviles, el futuro mismo del planeta estaría en riesgo”.

Así, Cohen se pregunta si el mundo podrá evitar el nuevo suicidio colectivo que predicen el cambio climático y los daños causados al medio ambiente. Estas son, entonces, algunas de las graves interrogantes que se plantean al comienzo de siglo XXI. Para Cohen, si se quiere comprender al mundo multipolar que se avecina, es preciso echar una mirada a la historia europea y evitar que sus errores sean repetidos por los nuevos actores en el escenario internacional.

Por último, en esta nueva era marcada por la revolución de las comunicaciones, los procesos de  globalización y la economía de la información, cabe preguntarse si la humanidad será capaz responder y de administrar adecuadamente la crisis ecológica, y transformar los modos de consumo occidental de tal modo que sean compatibles con su uso generalizado en todo el mundo.  Así, Cohen nos recuerda que, por primera vez en la historia humana, tenemos a la vista los límites precisos de la vida en nuestro planeta solitario. Ahora no podemos darnos el lujo de tratar de corregir las cosas después de cada error.  Por primera vez tenemos certeza del destino común de toda la humanidad y habrá que actuar en consecuencia.

Con una amplia cobertura de prensa y una excelente recepción por parte de la crítica francesa, la exposición “Teotihuacán, ciudad de los Dioses” que se presenta en el museo parisino del Quai Branly, abrió sus puertas el pasado 6 de octubre.

La exposición está dividida en seis secciones y ocupa más de dos mil metros cuadrados de la sede de este importante museo parisino. Ahí se exhiben piezas que ilustran la historia de Teotihuacán, su sociedad, organización política y económica, religión y vida palaciega, entre otros aspectos de la civilización que prosperó en el Valle de México durante casi ocho siglos.

La muestra, cuyo recorrido se abre al espectador con una impresionante figura del jaguar de Xalla, consta de 450 piezas entre las que destacan esculturas, cerámicas, pinturas murales y réplicas de las pirámides del Sol y de la Luna.

Muchas de las piezas expuestas en la Gallerie du Jardin de este recinto cultural son de reciente hallazgo y son fruto de los intensos trabajos de investigación realizados en los últimos años por especialistas mexicanos.

Curada por el fallecido antropólogo mexicano Felipe Solís, la exposición representa la primera gran muestra organizada en Europa sobre el legado de Teotihuacán y es un claro ejemplo de la excelente cooperación cultural que existe entre México y Francia.

La exposición “Teotihuacán, ciudad de los Dioses” fue inaugurada por el Director General del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Alfonso de Maria y Campos y el Director del Museo del Quai Branly, Stephane Martin.

Durante un recorrido realizado la víspera de la inauguración oficial, el Ministro de Cultura de Francia, Frederic Mitterrand, pudo admirar la grandeza de esta civilización precolombina representada en esta muestra. “Pensándolo bien, yo diría que esta muestra me impresionó por tres razones. Me dejó pasmado la belleza de todos los objetos presentados aquí. Me asombró el trabajo extraordinario de los arqueólogos que descubrieron y salvaron todas estas obras y todas estas pinturas. Me encantó el misterio que sigue envolviendo a esa civilización. No se sabe exactamente cómo se organizaba el poder en ella. No se sabe exactamente por qué se extinguió. No se conoce su lengua. Tanto misterio es fuente de poesía. El altísimo nivel de las obras presentadas, la belleza de la escenografía y la calidad de la museografía hacen que esa muestra sea tan didáctica como poética. Es un logro increíble.”, dijo el Ministro Mitterrand a los periodistas presentes en el Quai Branly.

El economista e intelectual francés, Jacques Attali, acaba de producir un interesante e innovador libro que reúne sus conversaciones en Culture France con grandes personalidades en torno a temas de actualidad y prospectiva. Se trata – según Attali – del primer “hyperlivre” que se publica en Francia, es decir un libro que incorpora tecnología digital e interactiva como complemento a la lectura de los textos que contiene la obra.

La palabra “hyperlivre” me resulta imposible de traducir de manera literal a nuestro idioma. En español, la expresión hiperlibro nos refiere a la existencia de  libros antiguos, raros, agotados,  descatalogados y hasta de ocasión. Otra posibilidad de traducción sería la palabra superlibro que más bien se usa para nombrar historietas coleccionables para niños. Por tanto, me conformaré con usar la expresión libro digital.

Una vez resuelto el dilema de la traducción, y antes de comentar con más detalle la innovación digital que envuelve al libro, conviene escudriñar el contenido de la obra. Con la colaboración de la periodista Stephanie Bonvicini, el autor reunió colaboraciones de una treintena de personalidades del mundo intelectual y político francófono. Entre los más conocidos cabe mencionar a Claude Allègre, Boutros Boutros-Ghali,  Max Gallo, Marcel Gauchet,  Michel Rocard, Philippe Sollers, Jean-Claude Trichet y  Simone Veil, quienes nos ofrecen su visión de los grandes temas de nuestra época, en sus aspectos sociales, culturales, económicos, políticos y geoestratégicos.

Según Attali, es propio de la condición humana no aceptar jamás que un acontecimiento, un fenómeno natural o una muerte permanezcan sin explicación. En consecuencia, el hombre ha imaginado cosmogonías, teologías, mitologías y toda suerte de teorías que buscan dar una explicación o un sentido al destino del mundo, con el fin de comprender mejor las cosas. De ahí,  “El sentido de las cosas” busca descifrar algunas de las tendencias que están marcando los cambios y rupturas de nuestra época.  

Los escritores reunidos en la obra son expertos en sus respectivas materias y  de una manera ágil e inteligente abordan temas como: El porvenir de la religión;  La probable evolución de las relaciones familiares y sentimentales; El impacto de las nuevas tecnologías sobre la difusión de la música; La violencia en el mundo;  El futuro de la democracia;  Los nuevos contextos de la seguridad internacional; y El cambio climático.

En próximas entradas a este blog comentaremos algunos de los temas tratados en la obra que reseñamos. Basta por ahora decir que se trata de una vista panorámica del pensamiento de algunas de las mentes más lúcidas del mundo francófono sobre la cambiante realidad de nuestro tiempo. Como todas las empresas que acomete Attali, “El sentido de las cosas” es de gran interés para todos aquellos que tenemos una viva curiosidad por los temas de prospectiva.

Ahora bien, según la definición del editor, el “Hyperlivre” es un servicio digital, donde la obra impresa se complementa con el uso de nuevas tecnologías que permiten al lector complementar los textos con sonidos, videos, actualizaciones y métodos interactivos utilizando sea un celular, la computadora personal o el Internet.

Al final de cada capítulo o sección del libro digital aparece un enigmático código gráfico (flashcode) que puede ser leído por un teléfono celular (siempre y cuando cuente con el software apropiado y una cámara fotográfica) y que permite obtener por vía SMS una variedad de respuestas tales como sonidos, fotografías videos o textos adicionales. El libro digital se complementa con lo que los editores llaman hipercontenidos (me doy, renuncio a traducir la expresión francesa hypercontenus”). Otra vía para obtener los hipercontenidos o entablar comunicación con los autores es a través del Internet mediante una visita al sitio: www.hyperlivre-lesensdeschoses.com

En suma, y más allá del hecho que el prestigio de los autores despierta un indudable interés por la obra, “El sentido de las cosas”  anticipa de algún modo la evolución futura del libro impreso, así como un mundo de posibilidades que los asombrosos avances tecnológicos abren a los lectores del Siglo XXI.

Con toda franqueza no me sorprende que el Premio Nobel de la Paz – adjudicado ayer al Presidente de Estados Unidos – haya desencadenado tal polémica, como bien lo relata el Times: Barack Obama’s peace prize starts a fight. No cabe duda que la derecha norteamericana resintió el premio como una bofetada, tal como lo comenta Carlos Fuentes en su artículo de hoy en Reforma: Un premio merecido. Fuentes agrega en su escrito que las complejas realidades de la actualidad internacional no encuentran ni encontrarán por ahora una solución final y agrega: “… son parte de un mundo en evolución constante. Esto es lo que Obama ha entendido. En vez de aplicarle al mundo un cancel de fierro concebido por y para una sola nación, los Estados Unidos de América, Obama admite la diversidad política, económica y cultural de los demás y ofrece tratar con ella, dialogar y negociar en vez de dictar e invadir. ¿No es este un cambio fundamental de las relaciones exteriores? ¿Y no merece su iniciador, Barack Obama, un premio por lo ya logrado que es también un incentivo para lo que aún falta?”

En este contexto, coincido plenamente con el análisis de Lluís Bassets publicado hoy en El País: “No por lo que ha hecho, sino por lo que hará. No como un reconocimiento, sino como un compromiso. Ni como un laurel, sino como una carga. Así lo ha entendido el premiado, que recibió la noticia con un discurso en el que transfirió todo el mérito del premio a las ansias que tiene el mundo por contar con unos Estados Unidos que hagan avanzar la paz y el desarme…” Más en ¿A quién molesta este Nobel?

Juan José Bremer

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El destacado diplomático, político y escritor mexicano, Juan José Bremer habrá de retirarse del Servicio Exterior Mexicano en las próximas semanas. A lo largo de sus 22 años de servicios en el extranjero, Bremer se desempeñó con talento, profesionalismo y singular habilidad al frente  de las misiones diplomáticas mexicanas en  Suecia, Alemania, la Unión Soviética, España, Estados Unidos y el Reino Unido. Verdadero caballero de la diplomacia y con un marcado don de gentes, el Embajador Bremer sembró amigos en todos sus puestos y demostró siempre un profundo compromiso con la causa de México. Ahora, en el momento del retiro, Juan José da una nueva prueba de la nobleza de su carácter y rinde homenaje a la diplomacia mexicana en una carta de despedida que publicó el 7 de octubre en el diario Reforma y que reproduzco abajo. Por mi parte, al igual que sus muchos amigos en el Servicio, le deseo a Juan José la mayor de las suertes en la nueva etapa que habrá de iniciar en su vida, seguro que habrá de tener indudable éxito en las tareas que emprenda. Mientras tanto, por medio de este sitio rindo homenaje a la calidad humana y profesional de mi amigo Juan José Bremer. 

Carta de Juan José Bremer

“Al cierre de un ciclo profesional de cerca de 22 años, en el que he representado a mi país en Suecia, la Unión Soviética, la República Federal de Alemania, España, los Estados Unidos y el Reino Unido, le hago llegar las siguientes líneas: No soy miembro del Servicio Exterior de carrera, pero he trabajado muy de cerca con sus integrantes hasta estos años. He decidido hacer pública, precisamente en esta fecha, esta carta de reconocimiento a mis compañeros del Servicio Exterior, porque desde una perspectiva equivocada se ha buscado presentar esta indispensable función pública como un mundo de dispendio y privilegios. Los Ministerios de Relaciones Exteriores son de las más antiguas instituciones del Estado Nacional y están asociados estrechamente a su evolución. Los gobiernos dan a sus representaciones en el extranjero una alta prioridad, porque es la forma en que participan en los asuntos de la comunidad de naciones relacionados con la seguridad, la paz y las relaciones económicas; y a través de las mismas promueven sus intereses, defienden los derechos de sus ciudadanos que viven fuera, difunden los valores culturales nacionales y su imagen en el exterior. No voy a profundizar en cada una de estas actividades, tan sólo me basta señalar que en todas ellas el Servicio Exterior Mexicano cuenta con una impecable hoja de servicios. Sus aportaciones han sido reconocidas en el seno de las instituciones internacionales, en donde los diplomáticos mexicanos han trabajado en forma comprometida y constructiva, sea formando parte de ellas o representando a nuestro país. Los momentos de crisis son propicios para revisar el funcionamiento de las instituciones, pero siempre he creído que una sociedad madura sabe mantener un equilibrio entre el ejercicio indispensable de la crítica y la denuncia, a fin de corregir lo que sea necesario; y la disposición de reconocer lo que vale y debe ser respetado. Solamente así las nuevas generaciones tendrán confianza en su país”.  

El martes próximo se inaugurará en París, en el Museo del Quai Branly, la magnifica exposición Teotihuacan cité des Dieux, integrada por más de 450 obras maestras que provienen de diversos museos de México. La muestra representa una excelente ocasión para que el público francés y europeo pueda comprender la importancia que tuvo Teotihuacán en el mundo mesoamericano. Esta exposición es un fiel reflejo de la extraordinaria diversidad y riqueza cultural del México antiguo. Así, los visitantes podrán adquirir una visión muy completa de una sociedad milenaria que habitó una gran urbe prehispánica, a través de varios temas que nos revelan los aspectos esenciales de su vida cultural y artística, su extraordinaria arquitectura monumental, así como su organización política y social.

Esta magna exposición realizada por el Instituto Nacional de Antropologia e Historia de México se ha convertido en un homenaje a su curador, Felipe Solís, destacado arqueólogo mexicano recientemente fallecido. Bajo la égida de los Presidentes de México y Francia, con el patrocinio del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el Museo del Quai Branly y la Fundacion Televisa A.C, esta exposición se presenta por primera vez en Europa. Más de la mitad de las obras maestras que integran la muestra nunca habían salido de México y serán exhibidas por primera vez en Europa.

Con este gran acontecimiento, arrancamos en Francia las actividades que se organizarán para celebrar el Bicentenario de la Independencia (1810-2010) y Centenario de la Revolución Mexicana (1910-2010). La exposición podrá visitarse en el Museo del Quai Branly, al lado de la Torre Eiffel, en la siguiente dirección: 27 quai Branly. La muestra puede visitarse todos los días de martes a domingo a partir de las 11horas, desde el martes 6 de Octubre de 2009 al domingo 24 de Enero de 2010. Aún cuando pueden obtenerse boletos en la taquilla del museo, si quieren evitarse largas filas de espera lo recomendable es reservar sus lugares en línea.