
Milenio
Aunque me divierten las novelas policíacas, suelo ser bastante selectivo con mis lecturas ya que invierto buena parte de mi tiempo libre en mantenerme informado sobre la actualidad internacional. Atendiendo la insistente recomendación de una amistad, me aboqué con cierto escepticismo a la lectura de la primera novela de la trilogía de Milenio, del fallecido escritor sueco Stieg Larsson, y me llevé toda una sorpresa. El libro me prendió de inmediato y no lo pude dejar hasta acabarlo. Afortunadamente inicié la lectura un viernes en la tarde, ya que de otro modo se me hubiera complicado mi semana laboral. Gracias a la maravilla del Kindle, leí esta novela en su versión electrónica traducida al inglés: The Girl With The Dragon Tattoo
La versión en español lleva el título “Los hombres que no amaban a las mujeres”, que me parece en mejor correspondencia con la trama de la novela. El relato aborda la misteriosa desaparición hace 36 años de Harriet Vanger, durante las vacaciones de verano en una isla sueca propiedad de una rica y poderosa familia de la región. El tío de la desaparecida, Henrik Vanger, un empresario retirado, y que vive obsesionado con resolver el misterio antes de morir, contrata al periodista Mikael Blomkvist, de la revista Millennium, para desentrañar el misterio.
A partir de ahí se desenvuelve una trama fascinante en la que Blomkvist recibe la improbable ayuda de Lisbeth Salander, una investigadora privada, nada convencional, incontrolable, socialmente inadaptada, tatuada y con insólitas cualidades de memoria fotográfica e increíbles conocimientos de tecnología de la información.
Tal y como se indica en la contraportada de la versión española del libro, se trata de una novela “que es la crónica de la guerra interna de una familia, un fresco fascinante del crimen y del castigo, de perversiones sexuales, de trampas financieras, un entramado violento y amenazante entre el que sin embargo crece una tierna y frágil historia de amor. Una historia de amor entre la que será la pareja más memorable de la literatura criminal”.
Por mi parte, quisiera agregar que la temática de esta novela detectivesca es de singular actualidad ya que toma un tema difícil e inquietante: la violencia contra las mujeres. Me parece que se trata de un relato bien logrado, escrito con notable maestría y que tiene el mérito de mantener vivo en todo momento el interés del lector. Cuando leo novelas policíacas o de espionaje trato de adivinar el desenlace y siempre que lo logro acabo algo decepcionado. Nada eso ocurre con la trilogía de Milenio. La imaginación volcánica de Larsson sorprende a cada rato.
El fin de semana siguiente devoré el siguiente episodio de la trilogía: The Girl Who Played With Fire. Nuevamente quedé sorprendido y fascinado con la ágil pluma del escritor sueco. Esta vez el título en español es similar al de la versión inglesa: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina. Creo que la siguiente anotación de la contraportada ofrece una buena pista de la trama: “entretanto… una muchacha, atada a una cama, soporta un día tras otro las horribles visitas de un ser despreciable y, sin decir palabra, sueña con una cerilla y un bidón de gasolina, con la forma de provocar el fuego que acabe con todo”.
Ayer, concluí la tercera entrega de Milenio: The Girl Who Kicked the Hornets’ Nest, que acaba de publicarse en Estados Unidos, y que en español se intitula La reina en el palacio de las corrientes de aire. Preferio no delatar en estos apuntes el sorprendente final de esta trilogía. En cambio, recomiendo la lectura del interesante reportaje aparecido en la revista dominical del New York Times sobre la personalidad de Larsson y las disputas familiares en torno a su millonaria herencia: The Afterlife of Stieg Larsson. Creo que se trata de una excelente y entretenida serie de novelas negras que aborda espinosos temas de la realidad contemporánea. En el fondo pienso que se trata de una novela de denuncia sobre hechos inadmisibles y que, lamentablemente, pueden ocurrir en cualquier latitud.
Por último, reproduzco a continuación el inspirado comentario de mi hermano Antonio sobre la trilogía:
“Finalmente he terminado el tercer tomo de “Millenium”, la saga sueca que traducida a 50 idiomas ha vendido 26 millones de libros. En dos mil páginas de mitología nórdica, puesta al día, cuenta de una duendecilla moderna dotada de superpoderes, es decir de una hacker karateca bisexual. Ayudada por un caballero andante contemporáneo, léase un periodista metrosexual, la duendecilla derrota a un industrial monstruoso, asesino en serie y racista, y aniquila a un ogro ex agente de la KGB dedicado al tráfico de blancas. Tras regresar de ultratumba, mientras el caballero andante lidia con almas en pena - agentes de seguridad del Estado - la duendecilla enfrenta, cual beowulfa, un dragón colosal. Solos, el caballero y la duendecilla no habrían podido contra el monstruo, el ogro, las sombras del bosque y el dragón. Contaron con el auxilio de tres osadas valkirias: una profesionista workaholic que vive en matrimonio abierto un tórrido threesome desde hace dos décadas; una policía fisicoculturista en busca de pareja sexual sin compromiso; y una antigua aficionada a las drogas convertida en abogada feminista. Me encantó. Aunque los héroes de la trilogía no son los míos (¿arriba la prensa y el orgullo gay?) los villanos sí lo son: ¡Abajo los capitalistas racistas y los policías coludidos con delincuentes! Disfruté las aventuras y desventuras de Salander y Blomkvist. Son cuentos de hadas subidos de tono en sátira involuntaria de la moral posmoderna, y con un suspense a lo Hollywood sumamente entretenido”.