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Los senadores republicanos que han criticado el discurso del Presidente Calderón en el Congreso de Estados Unidos (20/05/2010), sea por que les ha parecido fuera de lugar su desacuerdo con la discriminatoria ley aprobada recientemente en Arizona, o el llamado a impedir la venta de armas en la frontera que nutre el arsenal del crimen organizado en México, son los mismos que suelen dar alegremente lecciones no solicitadas a los gobernantes del mundo cada vez que se ofrece la oportunidad. A estos legisladores les queda como “anillo al dedo” el viejo refrán español que nos recuerda que no se vale “ver la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio.”  En este contexto, resulta interesante el siguiente artículo aparecido en el blog de Foreign Policy: What’s appropriate for a foreign leader to say in Congress?

Por mi parte, recomiendo la lectura del importante discurso pronunciado por el mandatario mexicano, especialmente cuando menciona que ya es tiempo de que Estados Unidos y México abordemos juntos el fenómeno migratorio:

“Es tiempo ya de reducir las causas de la migración y de transformar este fenómeno en uno caracterizado por un flujo legal, ordenado y seguro de trabajadores y visitantes…”

“No soy un Presidente al que le dé gusto ver a los mexicanos abandonar su país en búsqueda de oportunidades en el exterior. Con la migración, nuestras comunidades pierden a su mejor gente: la más trabajadora, la más dinámica, los líderes de las comunidades. Cada migrante es un padre que nunca volverá a ver a sus hijos”.

“Estoy convencido que una reforma migratoria integral es también crucial para lograr una frontera común segura”.
“Sin embargo, estoy completamente en desacuerdo con la reciente adopción de la ley en
Arizona. Es una ley que no sólo ignora una realidad que no puede borrarse por decreto, sino que también introduce una terrible idea: usar los rasgos raciales como base para aplicar la ley”.

 

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