1989

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A 20 años del derrumbe del Muro de Berlín, los medios internacionales han dedicado extensos reportajes sobre los acontecimientos de noviembre de 1989, así como incontables ensayos, libros y artículos de opinión sobre el significado histórico del suceso. Un buen recuento del episodio puede encontrarse en Los siete minutos que conmovieron al mundo del corresponsal inglés Daniel Johnson, quien relata los pormenores de la pregunta formulada al funcionario del partido socialista de la RDA,  Günter Schabowski, quién erróneamente anunció, en una rueda de prensa internacional, que todas las leyes para viajar al extranjero habían sido derogadas, con efecto inmediato. Así, el error de Schabowski facilitó que el muro se viniera abajo en una cuantas horas.

Arts & Letters Daily, uno de mis sitios favoritos en el Internet, realizó una interesante selección de artículos que inspiraron las notas y enlaces que siguen abajo.

¿A quien dar el crédito? ¿la CIA? ¿ Mijaíl Gorbachov? ¿Ronald Reagan?  ¿Lech Walesa?… En realidad, no hubo una sola causa … No cabe duda que Helmut Kohl jugó bien sus cartas… El muro se derrumbó pero algunas barreras sicológicas aún permanecen en las mentes… Minuto a minuto se estaba haciendo la historia … Los alemanes siguen tratando de entender todo lo que ocurrió entonces… La caída del Muro de Berlín fue una circunstancia dramática que se fraguó a lo largo de mucho años… Tras el derrumbe vinieron momentos de júbilo, miedo e incertidumbre… Mientras el Este Europeo simple y llanamente había optado por el suicidio… Margaret Tatcher temía la reunificación alemana… y en Francia había políticos que coincidían plenamente con el dicho atribuido a François Mauriac: J’aime tellement l’Allemagne, que je préfère qu’il y a en ait deux…

20 años después del colapso del muro, Berlín sigue siendo una ciudad en transición que aún no se ha recuperado plenamente… Las grandes expectativas creadas sobre el eventual arribo de una era de paz, prosperidad y cooperación mundial nunca se materializaron… Aún cuando a las naciones del Este Europeo les ha ido relativamente bien en los últimos años todavía enfrentan serias dificultades para acceder al nivel de vida de sus vecinos de Europa Occidental… Las consecuencias de largo plazo de los sucesos de 1989 apenas han comenzado a apreciarse, tal como dan cuenta una serie de libros de reciente publicación. 

Josef Joffe nos recuerda que el la Unión Soviética fue el primer imperio que murió en su cama… y  Kissinger nos señala que el muro fue el símbolo más acabado de la Guerra Fría.

Por mi parte, en un libro que escribí pocos años después junto con José Rivera Banuet ( El Orden Mundial Emergente, México en el siglo XXI, Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, México, 1994) apunté lo siguiente:

“Con el fin de la oposición Este-Oeste, se anticipaba un nuevo orden  internacional que propiciaría el desarrollo continuo y equilibrado en un marco de paz y cooperación. La conclusión de los conflictos ideológicos y las expectativas abiertas por la globalización, hacían pensar que se había despejado el camino para atenuar las grandes diferencias entre las naciones industrializadas y los países en desarrollo. La humanidad estaba a la expectativa de  una acción concertada para  abatir los rezagos  en diversas regiones y cifraba en el fin de la Guerra Fría una razonable esperanza de lograr un desarme efectivo, tanto de armamento nuclear como convencional. De este modo se liberarían recursos adicionales para el desarrollo y  los esfuerzos de la comunidad internacional podrían concentrarse con más energía en el combate a la pobreza, la defensa del medio ambiente, el respeto a los derechos humanos y la lucha contra el narcotráfico”.

“Pronto estas expectativas fueron matizadas frente a signos inequívocos de inestabilidad. La desaparición del campo socialista no evitó la profundización de la crisis de valores de Occidente, ni la reaparición de algunos nacionalismos exacerbados, o de peligrosas tendencias desintegradoras. El proceso de globalización tampoco fue aprovechado para impulsar un nuevo esquema de desarrollo económico internacional. Asimismo, los avances democratizadores no se extendieron a los foros internacionales y las explosiones bélicas en el Golfo  Pérsico y los Balcanes evidenciaron los riesgos de la nueva era”.

Según Toynbee, una de las principales características de nuestra época es la transformación de la sociedad internacional a un ritmo sin precedentes, acentuada por el extraordinario avance de la tecnología. De ahí que la historia nos toma frecuentemente por sorpresa, sin advertir que las circunstancias cambiantes de toda organización social resultan de una lógica interna que acumula las experiencias pasadas con los desafíos de hoy.

Por último, no podría terminar esta nota sin hacer alusión a una asignatura pendiente: el hecho de que aún subsisten en el mundo miles  de kilómetros de barreras artificiales que son inaceptables para la dignidad humana y que obstaculizan la cooperación internacional entre los países. De ahí, recomiendo la lectura del artículo publicado en el País por Nicole Muchnik, bajo el título de Muros infranqueables.