Argumento falaz

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Ni una sola vez en toda la historia de Estados Unidos ha resultado fatalmente herido un agente de la Patrulla Fronteriza como consecuencia de pedradas. No hay, por tanto, ninguna justificación para el uso de armas de fuego contra civiles indefensos en la frontera.

Todo México está consternado e indignado por la muerte de los mexicanos Anastasio Hernández Rojas y Sergio Adrián Hernández a manos de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos. Como se señala en el boletín de la presidencia de México, nuestro país exige una investigación profunda, imparcial, objetiva, que concluya con el esclarecimiento de los hechos y el castigo a los culpables.

En el caso del menor de edad, Sergio Adrián Hernández, quien fuera ultimado con disparos de arma de fuego en nuestro propio territorio mexicano, en Ciudad Juárez, voceros de la Patrulla Fronteriza han pretendido justificar la agresión diciendo que nuestro compatriota tiraba piedras a los policías.

Según T.J. Bonner, dirigente sindical de la Patrulla Fronteriza, los incidentes de pedradas son frecuentes en la frontera y pueden causar heridas graves. Según este individuo, estos incidentes pueden ser mortales y, por tanto, justifican el uso de la fuerza letal (deadly force). Lamentablemente no es la primera vez que voceros de la Patrulla Fronteriza pretenden justificar el uso de la fuerza mediante una argumentación falaz e inaceptable. En un artículo aparecido en la revista Slate, se pone en evidencia la invalidez del argumento esgrimido por la Patrulla Fronteriza ya que, desde 1942. ningún policía en todo el territorio de Estados Unidos ha muerto como consecuencia de alguna pedrada.

En el artículo Getting Stoned de Brian Palmer, el autor se pregunta ¿Cuántos policías han muerto en cumplimiento de su deber como consecuencia de una pedrada? Pues resulta que solamente hay tres casos registrados en toda la historia estadounidense. El primero fue 1873 cuando un policía neoyorquino fue atacado de regreso a su estación. El segundo caso ocurrió en 1876 cuando el guardián de una prisión fue herido durante un motín Utah y el tercero, en 1942, cuando un sheriff de Kentucky salió herido en una riña. En ningún caso estos incidentes han involucrado agentes policíacos de la frontera. No hay pues ningún argumento que justifique el uso desproporcionado de la fuerza contra civiles indefensos.  

 

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Los senadores republicanos que han criticado el discurso del Presidente Calderón en el Congreso de Estados Unidos (20/05/2010), sea por que les ha parecido fuera de lugar su desacuerdo con la discriminatoria ley aprobada recientemente en Arizona, o el llamado a impedir la venta de armas en la frontera que nutre el arsenal del crimen organizado en México, son los mismos que suelen dar alegremente lecciones no solicitadas a los gobernantes del mundo cada vez que se ofrece la oportunidad. A estos legisladores les queda como “anillo al dedo” el viejo refrán español que nos recuerda que no se vale “ver la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio.”  En este contexto, resulta interesante el siguiente artículo aparecido en el blog de Foreign Policy: What’s appropriate for a foreign leader to say in Congress?

Por mi parte, recomiendo la lectura del importante discurso pronunciado por el mandatario mexicano, especialmente cuando menciona que ya es tiempo de que Estados Unidos y México abordemos juntos el fenómeno migratorio:

“Es tiempo ya de reducir las causas de la migración y de transformar este fenómeno en uno caracterizado por un flujo legal, ordenado y seguro de trabajadores y visitantes…”

“No soy un Presidente al que le dé gusto ver a los mexicanos abandonar su país en búsqueda de oportunidades en el exterior. Con la migración, nuestras comunidades pierden a su mejor gente: la más trabajadora, la más dinámica, los líderes de las comunidades. Cada migrante es un padre que nunca volverá a ver a sus hijos”.

“Estoy convencido que una reforma migratoria integral es también crucial para lograr una frontera común segura”.
“Sin embargo, estoy completamente en desacuerdo con la reciente adopción de la ley en
Arizona. Es una ley que no sólo ignora una realidad que no puede borrarse por decreto, sino que también introduce una terrible idea: usar los rasgos raciales como base para aplicar la ley”.

 

“Nuestras leyes migratorias requieren modificarse. No podemos continuar teniendo trabajadores indocumentados viviendo en este país como ciudadanos de segunda clase, separados de sus familias y explotados por empleadores sin escrúpulos. Esta iniciativa ofrece una solución práctica para sacarlos de las sombras, permitirles que obtengan  permisos de trabajo y se reúnan con sus familias como residentes permanentes.”

 Senador Edward M. Kennedy, octubre de 2005

  Durante mis años en Washington (2004-2007), tuve el honor de conocer y, en varias ocasiones, conversar con el Senador Edward M. Kennedy sobre temas de la relación bilateral entre nuestros países y, principalmente, el debate migratorio en el Congreso estadounidense. Pude constatar entonces su gran calidad humana, una clara simpatía por México y su indeclinable compromiso a favor de una reforma migratoria integral que respetara los derechos de todos los trabajadores migrantes. Con su desaparición, la reforma migratoria en aquel país pierde uno de sus líderes más comprometidos y lúcidos. México pierde un gran amigo y las comunidades hispanas uno de sus mejores aliados en el Congreso. En los años por venir, su legado político será una valiosa fuente de inspiración y un importante referente en las discusiones sobre un tema crucial en ambos lados de la frontera.

  Durante sus 47 años en el senado norteamericano Kennedy ejerció un liderazgo decidido en materia de migración y solía recordar que Estados Unidos es “un país de migrantes”. En 1965, cuando comenzaba su gestión legislativa, fue uno de los principales artífices de una reforma legal que acabó con el sistema discriminatorio de cuotas prevaleciente entonces y que privilegiaba la migración europea, excluyendo la procedente de Asia y otras regiones. Durante el debate de la iniciativa dijo:

  Años más tarde, Ted Kennedy fue uno de los principales redactores y promotores del Refugee Act 1980 que estableció un sistema de asilo congruente con el derecho internacional. En los primeros 10 años de vigencia del nuevo ordenamiento, un millón cien mil personas lograron refugio y una nueva vida en Estados Unidos. En 1986 trabajó en favor de una legislación de amnistía que otorgó la ciudadanía a un millón trescientas mil personas. En 1990 tuvo una activa participación en reformas legales que permitieron ampliar las oportunidades para que trabajadores calificados obtuvieran la ciudadanía.

Como es bien sabido, en mayo de 2005, los senadores McCain y Kennedy presentaron su histórica iniciativa de reforma migratoria: “Secure America and Orderly Immigration Act” (McCain-Kennedy Bill, S. 1033). Este texto constituye la más ambiciosa y favorable iniciativa de reforma migratoria presentada en el Senado de Estados Unidos para legalizar millones de trabajadores indocumentados, establecer un programa de trabajadores temporales y acciones de seguridad en la frontera que, desde luego, no contemplaban la construcción de un muro. Un buen resumen de la iniciativa puede encontrarse en The Immigration Law Portal. Esta iniciativa nunca fue votada en el senado dado el carácter tan polémico del debate migratorio en Estados Unidos, así como por la falta de apoyo de la Administración Bush. No obstante fue un referente fundamental del debate y dio lugar a la aprobación de otras iniciativas basadas parcialmente en el proyecto McCain-Kennedy: “The Comprehensive Immigration Reform Act of 2006” y “The Comprehensive Immigration Reform Act of 2007”. Estas últimas fueron discutidas y aprobadas en el senado con una multitud de enmiendas, pero tampoco se convirtieron en ley dado la fuerte oposición a la reforma migratoria en la Cámara de Representantes, especialmente por parte del Partido Republicano.

 Durante mi estancia en Washington, el objetivo fundamental de la misión diplomática mexicana fue contribuir a lograr un régimen de migración legal, segura y ordenada, con pleno respeto a los derechos de todos los migrantes y partiendo del principio de una responsabilidad compartida. Así, el diálogo con los actores centrales del debate migratorio en Estados Unidos tuvo una importancia capital en este proceso. Por ello, destaco con profundo reconocimiento y aprecio la generosa disposición de los Senadores Edward Kennedy y John McCain, quienes siempre mantuvieron una política de puertas abiertas y diálogo franco y amistoso con todos los representantes de mi gobierno y del poder legislativo de mi país. 

 Por último quisiera recomendar a todos aquellos interesados en profundizar sobre el debate migratorio en Estados Unidos consultar el sitio web del Migration Policy Institute encabezado por mi amigo, el distinguido académico y especialista en temas migratorios Demetrios Papademetriou 

Nota del 1 de septiembre: Me parece que un buen complemento a esta nota son las palabras con que Carlos Fuentes termina su artículo de ayer en Reforma sobre Kennedy: “Y queda en mi ánimo el recuerdo no sólo de un gran político demócrata, sino de un hombre sonriente, activo, que veleaba con una mezcla de riesgo y seguridad y que gustaba de jugar un fútbol recio y echarse de cabeza a una piscina helada, amén del disfrute de un martini, igualmente frío”.

Según algunas estimaciones en la Unión Europea hay cerca de 8 millones de trabajadores indocumentados que están empleados en la construcción, la agricultura, la hotelería, la alimentación y otros sectores de actividad económica. La Comisión Europea ha propuesto al Europarlamento una directiva que introduce sanciones contra los empresarios que contratan a inmigrantes en situación irregular. Estas sanciones incluyen multas, la exclusión de las subvenciones y ayudas públicas y el pago de los salarios atrasados. El texto propuesto es complementario a otras medidas restrictivas, como la directiva de retorno o la “tarjeta azul” para inmigrantes calificados.

Al respecto, el Grupo de Río expresó su profunda preocupación por la consideración de la propuesta de “Directiva por la que se establecen sanciones aplicables a los empleadores de residentes ilegales nacionales de terceros países”. Así, el mecanismo de concertación y consulta política latinoamericano considera, con justa razón,  que en el actual escenario de crisis económica internacional, la llamada Directiva de Retorno y esta nueva iniciativa no ofrecen una respuesta integral a los flujos migratorios hacia la Unión Europea. De ahí, afirmó que sería deseable promover una regularización migratoria integral que reconozca sus derechos humanos y laborales así como sus aportaciones a los países de acogida. Por último, en su declaración el Grupo hizo notar que las pretendidas sanciones a empleadores de trabajadores en situación irregular tendrían un efecto negativo para los trabajadores migrantes y sus familias, al aumentar las posibilidades de que sean sujetos de explotación laboral.