El economista francés Daniel Cohen acaba de publicar un libro interesante y provocador: « La Prospérité du Vice: une introduction (inquiète) à l’économie ». (Albin Michel, París 2009).

Este trabajo es un viaje ágil y ameno por la historia económica del mundo. Un viaje que muestra como la economía ha modulado el comportamiento social a través del tiempo. Un viaje que nos lleva del Imperio romano a Hollywood, de la recesión de 1929 a la crisis económica generalizada de nuestros días, de la Alemania del Kaiser a la China contemporánea.  Un viaje inquietante, marcado por una pregunta que se hace el autor: ¿cómo es posible que el mismo Occidente que logró arrancar a Europa del reino de la hambruna y de la miseria, haya logrado desembocar en el suicidio colectivo de las dos guerras mundiales? 

Según Cohen, lo que sucedió ayer en Europa se repite hoy en día a escala mundial. Millones de campesinos en China, India y otros países abandonan los campos y emigran a las ciudades: la sociedad industrial remplaza a la sociedad rural. Ahora, nuevas potencias emergen: ayer fueron Alemania y Japón, hoy son la India y China. Las rivalidades se exacerban, sobre todo para controlar las materias primas, y las crisis financieras se suceden unas a otras. Contrariamente a lo que piensan los convencidos del “choque de las civilizaciones”, el principal riesgo del siglo XXI es – según el autor –que, en lugar de encaminarnos a la confrontación de las culturas o de las religiones, nos exponemos a repetir ahora, y a nivel planetario, la misma historia que ha tenido Occidente.

El autor advierte que mientras la crisis financiera ha evidenciado de manera brutal e intempestiva la avaricia de Wall Street, la economía globalizada transita hacia a un mundo de incertidumbre impulsada por falsa prosperidad del vicio, es decir por los excesos e insuficiencias del capitalismo moderno. De esta manera, las consecuencias de la crisis financiera mundial van mucho más allá de la necesidad de promover la regulación de los mercados. Para Cohen, la adicción malsana del hombre al crecimiento económico constante e innovador –mismo que ha generado la prosperidad del vicio - abren signos de interrogación sobre la viabilidad de continuar satisfaciendo este apetito insaciable. 

Hoy, en el marco de la globalización se plantean peligros inéditos en la historia de la humanidad. Cohen usa el siguiente ejemplo a modo de ilustración: “… si mil millones de chinos tuvieran mil millones de bicicletas, ello no engendraría ningún problema en el mundo.  En cambio, si mil millones de chinos tuvieran mil millones de automóviles, el futuro mismo del planeta estaría en riesgo”.

Así, Cohen se pregunta si el mundo podrá evitar el nuevo suicidio colectivo que predicen el cambio climático y los daños causados al medio ambiente. Estas son, entonces, algunas de las graves interrogantes que se plantean al comienzo de siglo XXI. Para Cohen, si se quiere comprender al mundo multipolar que se avecina, es preciso echar una mirada a la historia europea y evitar que sus errores sean repetidos por los nuevos actores en el escenario internacional.

Por último, en esta nueva era marcada por la revolución de las comunicaciones, los procesos de  globalización y la economía de la información, cabe preguntarse si la humanidad será capaz responder y de administrar adecuadamente la crisis ecológica, y transformar los modos de consumo occidental de tal modo que sean compatibles con su uso generalizado en todo el mundo.  Así, Cohen nos recuerda que, por primera vez en la historia humana, tenemos a la vista los límites precisos de la vida en nuestro planeta solitario. Ahora no podemos darnos el lujo de tratar de corregir las cosas después de cada error.  Por primera vez tenemos certeza del destino común de toda la humanidad y habrá que actuar en consecuencia.

Con una amplia cobertura de prensa y una excelente recepción por parte de la crítica francesa, la exposición “Teotihuacán, ciudad de los Dioses” que se presenta en el museo parisino del Quai Branly, abrió sus puertas el pasado 6 de octubre.

La exposición está dividida en seis secciones y ocupa más de dos mil metros cuadrados de la sede de este importante museo parisino. Ahí se exhiben piezas que ilustran la historia de Teotihuacán, su sociedad, organización política y económica, religión y vida palaciega, entre otros aspectos de la civilización que prosperó en el Valle de México durante casi ocho siglos.

La muestra, cuyo recorrido se abre al espectador con una impresionante figura del jaguar de Xalla, consta de 450 piezas entre las que destacan esculturas, cerámicas, pinturas murales y réplicas de las pirámides del Sol y de la Luna.

Muchas de las piezas expuestas en la Gallerie du Jardin de este recinto cultural son de reciente hallazgo y son fruto de los intensos trabajos de investigación realizados en los últimos años por especialistas mexicanos.

Curada por el fallecido antropólogo mexicano Felipe Solís, la exposición representa la primera gran muestra organizada en Europa sobre el legado de Teotihuacán y es un claro ejemplo de la excelente cooperación cultural que existe entre México y Francia.

La exposición “Teotihuacán, ciudad de los Dioses” fue inaugurada por el Director General del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Alfonso de Maria y Campos y el Director del Museo del Quai Branly, Stephane Martin.

Durante un recorrido realizado la víspera de la inauguración oficial, el Ministro de Cultura de Francia, Frederic Mitterrand, pudo admirar la grandeza de esta civilización precolombina representada en esta muestra. “Pensándolo bien, yo diría que esta muestra me impresionó por tres razones. Me dejó pasmado la belleza de todos los objetos presentados aquí. Me asombró el trabajo extraordinario de los arqueólogos que descubrieron y salvaron todas estas obras y todas estas pinturas. Me encantó el misterio que sigue envolviendo a esa civilización. No se sabe exactamente cómo se organizaba el poder en ella. No se sabe exactamente por qué se extinguió. No se conoce su lengua. Tanto misterio es fuente de poesía. El altísimo nivel de las obras presentadas, la belleza de la escenografía y la calidad de la museografía hacen que esa muestra sea tan didáctica como poética. Es un logro increíble.”, dijo el Ministro Mitterrand a los periodistas presentes en el Quai Branly.

El economista e intelectual francés, Jacques Attali, acaba de producir un interesante e innovador libro que reúne sus conversaciones en Culture France con grandes personalidades en torno a temas de actualidad y prospectiva. Se trata – según Attali – del primer “hyperlivre” que se publica en Francia, es decir un libro que incorpora tecnología digital e interactiva como complemento a la lectura de los textos que contiene la obra.

La palabra “hyperlivre” me resulta imposible de traducir de manera literal a nuestro idioma. En español, la expresión hiperlibro nos refiere a la existencia de  libros antiguos, raros, agotados,  descatalogados y hasta de ocasión. Otra posibilidad de traducción sería la palabra superlibro que más bien se usa para nombrar historietas coleccionables para niños. Por tanto, me conformaré con usar la expresión libro digital.

Una vez resuelto el dilema de la traducción, y antes de comentar con más detalle la innovación digital que envuelve al libro, conviene escudriñar el contenido de la obra. Con la colaboración de la periodista Stephanie Bonvicini, el autor reunió colaboraciones de una treintena de personalidades del mundo intelectual y político francófono. Entre los más conocidos cabe mencionar a Claude Allègre, Boutros Boutros-Ghali,  Max Gallo, Marcel Gauchet,  Michel Rocard, Philippe Sollers, Jean-Claude Trichet y  Simone Veil, quienes nos ofrecen su visión de los grandes temas de nuestra época, en sus aspectos sociales, culturales, económicos, políticos y geoestratégicos.

Según Attali, es propio de la condición humana no aceptar jamás que un acontecimiento, un fenómeno natural o una muerte permanezcan sin explicación. En consecuencia, el hombre ha imaginado cosmogonías, teologías, mitologías y toda suerte de teorías que buscan dar una explicación o un sentido al destino del mundo, con el fin de comprender mejor las cosas. De ahí,  “El sentido de las cosas” busca descifrar algunas de las tendencias que están marcando los cambios y rupturas de nuestra época.  

Los escritores reunidos en la obra son expertos en sus respectivas materias y  de una manera ágil e inteligente abordan temas como: El porvenir de la religión;  La probable evolución de las relaciones familiares y sentimentales; El impacto de las nuevas tecnologías sobre la difusión de la música; La violencia en el mundo;  El futuro de la democracia;  Los nuevos contextos de la seguridad internacional; y El cambio climático.

En próximas entradas a este blog comentaremos algunos de los temas tratados en la obra que reseñamos. Basta por ahora decir que se trata de una vista panorámica del pensamiento de algunas de las mentes más lúcidas del mundo francófono sobre la cambiante realidad de nuestro tiempo. Como todas las empresas que acomete Attali, “El sentido de las cosas” es de gran interés para todos aquellos que tenemos una viva curiosidad por los temas de prospectiva.

Ahora bien, según la definición del editor, el “Hyperlivre” es un servicio digital, donde la obra impresa se complementa con el uso de nuevas tecnologías que permiten al lector complementar los textos con sonidos, videos, actualizaciones y métodos interactivos utilizando sea un celular, la computadora personal o el Internet.

Al final de cada capítulo o sección del libro digital aparece un enigmático código gráfico (flashcode) que puede ser leído por un teléfono celular (siempre y cuando cuente con el software apropiado y una cámara fotográfica) y que permite obtener por vía SMS una variedad de respuestas tales como sonidos, fotografías videos o textos adicionales. El libro digital se complementa con lo que los editores llaman hipercontenidos (me doy, renuncio a traducir la expresión francesa hypercontenus”). Otra vía para obtener los hipercontenidos o entablar comunicación con los autores es a través del Internet mediante una visita al sitio: www.hyperlivre-lesensdeschoses.com

En suma, y más allá del hecho que el prestigio de los autores despierta un indudable interés por la obra, “El sentido de las cosas”  anticipa de algún modo la evolución futura del libro impreso, así como un mundo de posibilidades que los asombrosos avances tecnológicos abren a los lectores del Siglo XXI.

Juan José Bremer

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El destacado diplomático, político y escritor mexicano, Juan José Bremer habrá de retirarse del Servicio Exterior Mexicano en las próximas semanas. A lo largo de sus 22 años de servicios en el extranjero, Bremer se desempeñó con talento, profesionalismo y singular habilidad al frente  de las misiones diplomáticas mexicanas en  Suecia, Alemania, la Unión Soviética, España, Estados Unidos y el Reino Unido. Verdadero caballero de la diplomacia y con un marcado don de gentes, el Embajador Bremer sembró amigos en todos sus puestos y demostró siempre un profundo compromiso con la causa de México. Ahora, en el momento del retiro, Juan José da una nueva prueba de la nobleza de su carácter y rinde homenaje a la diplomacia mexicana en una carta de despedida que publicó el 7 de octubre en el diario Reforma y que reproduzco abajo. Por mi parte, al igual que sus muchos amigos en el Servicio, le deseo a Juan José la mayor de las suertes en la nueva etapa que habrá de iniciar en su vida, seguro que habrá de tener indudable éxito en las tareas que emprenda. Mientras tanto, por medio de este sitio rindo homenaje a la calidad humana y profesional de mi amigo Juan José Bremer. 

Carta de Juan José Bremer

“Al cierre de un ciclo profesional de cerca de 22 años, en el que he representado a mi país en Suecia, la Unión Soviética, la República Federal de Alemania, España, los Estados Unidos y el Reino Unido, le hago llegar las siguientes líneas: No soy miembro del Servicio Exterior de carrera, pero he trabajado muy de cerca con sus integrantes hasta estos años. He decidido hacer pública, precisamente en esta fecha, esta carta de reconocimiento a mis compañeros del Servicio Exterior, porque desde una perspectiva equivocada se ha buscado presentar esta indispensable función pública como un mundo de dispendio y privilegios. Los Ministerios de Relaciones Exteriores son de las más antiguas instituciones del Estado Nacional y están asociados estrechamente a su evolución. Los gobiernos dan a sus representaciones en el extranjero una alta prioridad, porque es la forma en que participan en los asuntos de la comunidad de naciones relacionados con la seguridad, la paz y las relaciones económicas; y a través de las mismas promueven sus intereses, defienden los derechos de sus ciudadanos que viven fuera, difunden los valores culturales nacionales y su imagen en el exterior. No voy a profundizar en cada una de estas actividades, tan sólo me basta señalar que en todas ellas el Servicio Exterior Mexicano cuenta con una impecable hoja de servicios. Sus aportaciones han sido reconocidas en el seno de las instituciones internacionales, en donde los diplomáticos mexicanos han trabajado en forma comprometida y constructiva, sea formando parte de ellas o representando a nuestro país. Los momentos de crisis son propicios para revisar el funcionamiento de las instituciones, pero siempre he creído que una sociedad madura sabe mantener un equilibrio entre el ejercicio indispensable de la crítica y la denuncia, a fin de corregir lo que sea necesario; y la disposición de reconocer lo que vale y debe ser respetado. Solamente así las nuevas generaciones tendrán confianza en su país”.  

El martes próximo se inaugurará en París, en el Museo del Quai Branly, la magnifica exposición Teotihuacan cité des Dieux, integrada por más de 450 obras maestras que provienen de diversos museos de México. La muestra representa una excelente ocasión para que el público francés y europeo pueda comprender la importancia que tuvo Teotihuacán en el mundo mesoamericano. Esta exposición es un fiel reflejo de la extraordinaria diversidad y riqueza cultural del México antiguo. Así, los visitantes podrán adquirir una visión muy completa de una sociedad milenaria que habitó una gran urbe prehispánica, a través de varios temas que nos revelan los aspectos esenciales de su vida cultural y artística, su extraordinaria arquitectura monumental, así como su organización política y social.

Esta magna exposición realizada por el Instituto Nacional de Antropologia e Historia de México se ha convertido en un homenaje a su curador, Felipe Solís, destacado arqueólogo mexicano recientemente fallecido. Bajo la égida de los Presidentes de México y Francia, con el patrocinio del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el Museo del Quai Branly y la Fundacion Televisa A.C, esta exposición se presenta por primera vez en Europa. Más de la mitad de las obras maestras que integran la muestra nunca habían salido de México y serán exhibidas por primera vez en Europa.

Con este gran acontecimiento, arrancamos en Francia las actividades que se organizarán para celebrar el Bicentenario de la Independencia (1810-2010) y Centenario de la Revolución Mexicana (1910-2010). La exposición podrá visitarse en el Museo del Quai Branly, al lado de la Torre Eiffel, en la siguiente dirección: 27 quai Branly. La muestra puede visitarse todos los días de martes a domingo a partir de las 11horas, desde el martes 6 de Octubre de 2009 al domingo 24 de Enero de 2010. Aún cuando pueden obtenerse boletos en la taquilla del museo, si quieren evitarse largas filas de espera lo recomendable es reservar sus lugares en línea.

En la última edición de Foreign Affairs (septiembre-octubre 2009) Josef Joffe, editor de la revista alemana Die Zeit, ha publicado un interesante ensayo que cuestiona el pretendido declive del poderío estadounidense en el mundo, bajo el título: The Default Power. The False Prophecy of America’s Decline.  Según Joffe, desde que Estados Unidos se volvió una superpotencia mundial, de manera recurrente surgen voces que pronostican su declive, cuestión que nuevamente se ha puesto de moda en el contexto de la crisis financiera global. El autor señala que en el mundo de hoy, el poder económico y militar norteamericano es de tal magnitud que la supremacía de ese país está asegurada por largo tiempo. 

Conforme a datos actuales, el autor recuerda que el valor de la economía norteamericana es 14.3 trillones de dólares (14 miles de miles de millones). Esto quiere decir que la economía norteamericana es tres veces mayor que la de la segunda economía mundial (Japón) y ligeramente superior a los 16 países de la llamada eurozona que, en su conjunto, representan $13.5 trillones. El único rival serio podría estar representado por la Unión Europea con un producto de $18 trillones - si sumamos el PIB de todos sus miembros – aunque, como dice el autor, lograr una acción estratégica concertada de los 27 países es todo un rompecabezas. Estados Unidos también supera a las principales potencias en términos de ingreso per cápita: con $47,000 por habitante. En suma y, a pesar del impacto de la crisis económica global, la brecha entre Estados Unidos y las demás potencias sigue siendo inmensa.

En el ámbito militar la brecha es aún mayor. En realidad es gigantesca. Estados Unidos juega en una liga aparte del resto del mundo. En 2008, los gastos militares de la superpotencia alcanzaron los $607 billones (miles de millones), es decir casi la mitad del total de gastos militares de todo el planeta. Los siguientes 9 Estados en gastos militares sumaron entre todos $476 billones, mientras que los eventuales competidores de Estados Unidos por la supremacía global (China, India, Japón y Rusia) dedicaron en conjunto $219 billones. El presupuesto militar China que, de acuerdo con algunas predicciones podría llegar a ser la próxima potencia global, es siete veces menor al de Estados Unidos.

Por mi parte, sugiero leer el libro de Fareed Zakaria, The Post American World, mismo que ya recomendé en este blog y que ve las cosas desde otro ángulo. En realidad, la novedad política de hoy no es que Estados Unidos sea más o menos poderoso, sino el hecho incontestable que hay nuevos actores que han arribado a la escena global. Más allá de que Estados Unidos sigue -y seguirá siendo por mucho tiempo- el país más poderoso de la tierra, el ascenso de China y otros países, así como la creciente influencia de organizaciones y actores no gubernamentales, están haciendo sentir su presencia en la escena mundial. No cabe duda que ello y otros factores han limitado la influencia de la superpotencia. Por ello reafirmo lo dicho en mi blog en agosto pasado, “comprender el contexto en que nuestros países habrán de moverse en los próximos años será, no cabe duda, condición de supervivencia”.

El Informe Stiglitz

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En febrero de 2008, el gobierno de Francia pidió al profesor Joseph E. Stiglitz, Premio Nobel de Economía encabezar una comisión para buscar una metodología más adecuada de medición del desarrollo económico y el progreso social. Esta iniciativa busca responder a las inquietudes y dudas que ha generado el actual sistema internacional de medición del desarrollo basado en el producto interno bruto (PIB).

En consecuencia, la Comisión se orientó sus trabajos en los siguientes objetivos: (a) determinar los límites del PIB como indicador del desarrollo económico y del progreso social; (b) examinar los problemas relativos a su medición; (c) identificar la información complementaria que pudiera ser necesaria para llegar a indicadores de progreso social más pertinentes; (d) evaluar la factibilidad de nuevos instrumentos de medida, y (e) debatir la presentación apropiada de informaciones estadísticas.

El informe de la Comisión para la Medición del Desarrollo Económico y el Progreso Social fue presentado en París el 14 de septiembre y su texto puede consultarse en línea:  Report of the commission on the measurement of economic performance et social progress.

 Las principales recomendaciones  del informe – presentadas por el profesor Stiglitz -  buscan reorientar los parámetros de medición del bienestar actuales, que en su gran mayoría se encuentran en indicadores cuantitativos (ingresos, producción, consumo de bienes tangibles, etc.), y que no siempre toman en cuenta la sustentabilidad del bienestar económico.

En términos muy generales, cabe agregar que el informe propone considerar como parámetros a los satisfactores de tipo social como son los servicios públicos y privados. Es decir, tratar de determinar en qué medida los servicios financieros o de telecomunicaciones, la seguridad social, los servicios de educación, o los servicios a las comunidades, podrían ser considerados como parámetros de bienestar y por lo tanto como unidades de medida dentro del desarrollo económico y progreso social. El informe contiene en específico doce recomendaciones que reflejan la reorientación de los parámetros de la producción hacia los parámetros del bienestar. Más en www.stiglitz-sen-fitoussi.fr

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Fin de época en Japón

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No cabe duda que la victoria de la oposición japonesa en las elecciones legislativas constituye un parteaguas en la historia política nipona. Para algunos, como dice Lluis Bassets del periódico El País, en su estupendo blog De Alfiler a Elefante se trata del fin de una época en Japón:

“Cincuenta años de hegemonía del mismo partido tocan a su fin. Habrá cambios profundos en la política exterior japonesa. La victoria de Hatoyama puede ser el equivalente de la unificación alemana…  Es un elemento más en la nueva organización multipolar del planeta… Japón será a partir de ahora más asiático y menos ‘occidental’. Tiene toda su lógica, aunque comportará nuevas exigencias para todos”.

Tuve el privilegio de trabajar en Japón desde 2001 hasta principios del 2004. Fue una experiencia personal fascinante y, desde el punto de vista profesional, muy interesante. Durante el tiempo de mi gestión diplomática, la prioridad fue la negociación de un tratado de libre comercio que finalmente abrió el paso a nuevas inversiones japonesas en mi país y consolidó los lazos comerciales de México con la segunda economía del mundo. En aquellos años, mi esposa Luisa inició un sitio Web con enlaces sobre asuntos internacionales, mismo que mantiene hasta la fecha: Internet for Diplomats. La sección sobre Japón contiene vínculos útiles sobre distintos aspectos de la vida política, económica y cultural de aquel país. Por último, vale la pena leer el artículo que el próximo Primer Ministro, Yukio Hatoyama, publicó recientemente en el New York Times y que anticipa la filosofía política de su gobierno: A New Path for Japan.

“Nuestras leyes migratorias requieren modificarse. No podemos continuar teniendo trabajadores indocumentados viviendo en este país como ciudadanos de segunda clase, separados de sus familias y explotados por empleadores sin escrúpulos. Esta iniciativa ofrece una solución práctica para sacarlos de las sombras, permitirles que obtengan  permisos de trabajo y se reúnan con sus familias como residentes permanentes.”

 Senador Edward M. Kennedy, octubre de 2005

  Durante mis años en Washington (2004-2007), tuve el honor de conocer y, en varias ocasiones, conversar con el Senador Edward M. Kennedy sobre temas de la relación bilateral entre nuestros países y, principalmente, el debate migratorio en el Congreso estadounidense. Pude constatar entonces su gran calidad humana, una clara simpatía por México y su indeclinable compromiso a favor de una reforma migratoria integral que respetara los derechos de todos los trabajadores migrantes. Con su desaparición, la reforma migratoria en aquel país pierde uno de sus líderes más comprometidos y lúcidos. México pierde un gran amigo y las comunidades hispanas uno de sus mejores aliados en el Congreso. En los años por venir, su legado político será una valiosa fuente de inspiración y un importante referente en las discusiones sobre un tema crucial en ambos lados de la frontera.

  Durante sus 47 años en el senado norteamericano Kennedy ejerció un liderazgo decidido en materia de migración y solía recordar que Estados Unidos es “un país de migrantes”. En 1965, cuando comenzaba su gestión legislativa, fue uno de los principales artífices de una reforma legal que acabó con el sistema discriminatorio de cuotas prevaleciente entonces y que privilegiaba la migración europea, excluyendo la procedente de Asia y otras regiones. Durante el debate de la iniciativa dijo:

  Años más tarde, Ted Kennedy fue uno de los principales redactores y promotores del Refugee Act 1980 que estableció un sistema de asilo congruente con el derecho internacional. En los primeros 10 años de vigencia del nuevo ordenamiento, un millón cien mil personas lograron refugio y una nueva vida en Estados Unidos. En 1986 trabajó en favor de una legislación de amnistía que otorgó la ciudadanía a un millón trescientas mil personas. En 1990 tuvo una activa participación en reformas legales que permitieron ampliar las oportunidades para que trabajadores calificados obtuvieran la ciudadanía.

Como es bien sabido, en mayo de 2005, los senadores McCain y Kennedy presentaron su histórica iniciativa de reforma migratoria: “Secure America and Orderly Immigration Act” (McCain-Kennedy Bill, S. 1033). Este texto constituye la más ambiciosa y favorable iniciativa de reforma migratoria presentada en el Senado de Estados Unidos para legalizar millones de trabajadores indocumentados, establecer un programa de trabajadores temporales y acciones de seguridad en la frontera que, desde luego, no contemplaban la construcción de un muro. Un buen resumen de la iniciativa puede encontrarse en The Immigration Law Portal. Esta iniciativa nunca fue votada en el senado dado el carácter tan polémico del debate migratorio en Estados Unidos, así como por la falta de apoyo de la Administración Bush. No obstante fue un referente fundamental del debate y dio lugar a la aprobación de otras iniciativas basadas parcialmente en el proyecto McCain-Kennedy: “The Comprehensive Immigration Reform Act of 2006” y “The Comprehensive Immigration Reform Act of 2007”. Estas últimas fueron discutidas y aprobadas en el senado con una multitud de enmiendas, pero tampoco se convirtieron en ley dado la fuerte oposición a la reforma migratoria en la Cámara de Representantes, especialmente por parte del Partido Republicano.

 Durante mi estancia en Washington, el objetivo fundamental de la misión diplomática mexicana fue contribuir a lograr un régimen de migración legal, segura y ordenada, con pleno respeto a los derechos de todos los migrantes y partiendo del principio de una responsabilidad compartida. Así, el diálogo con los actores centrales del debate migratorio en Estados Unidos tuvo una importancia capital en este proceso. Por ello, destaco con profundo reconocimiento y aprecio la generosa disposición de los Senadores Edward Kennedy y John McCain, quienes siempre mantuvieron una política de puertas abiertas y diálogo franco y amistoso con todos los representantes de mi gobierno y del poder legislativo de mi país. 

 Por último quisiera recomendar a todos aquellos interesados en profundizar sobre el debate migratorio en Estados Unidos consultar el sitio web del Migration Policy Institute encabezado por mi amigo, el distinguido académico y especialista en temas migratorios Demetrios Papademetriou 

Nota del 1 de septiembre: Me parece que un buen complemento a esta nota son las palabras con que Carlos Fuentes termina su artículo de ayer en Reforma sobre Kennedy: “Y queda en mi ánimo el recuerdo no sólo de un gran político demócrata, sino de un hombre sonriente, activo, que veleaba con una mezcla de riesgo y seguridad y que gustaba de jugar un fútbol recio y echarse de cabeza a una piscina helada, amén del disfrute de un martini, igualmente frío”.

La ruptura entre la vieja y nueva diplomacia en la era de la globalización es, entre otros factores, consecuencia de la reducción de la distancia real entre los países tanto en el espacio como en el tiempo. Los avances de la tecnología de la información y la revolución de las comunicaciones han vuelto vecinos a todos los pueblos de la tierra. La difusión instantánea de noticias a través de los medios internacionales puede tener efectos políticos de alcance transcontinental o impactar los mercados globales en cuestión de minutos. La consecuente aceleración de los tiempos políticos impone a los hombres de Estado respuestas inmediatas frente a fenómenos políticos complejos, con el riesgo de caer en improvisaciones u equívocos.

Un buen ejemplo de la evolución del fenómeno arriba descrito, puede encontrarse al final de la Guerra Fría, cuando en 1961, el Presidente Kennedy esperó varios días antes de reaccionar frente a la construcción del Muro de Berlín. En cambio, el Presidente Bush (padre) tuvo que pronunciarse en unas cuantas horas sobre el desmantelamiento del mismo muro en 1989. Así, en la noche del 12 al 13 de agosto de 1961, y sin previo aviso, elementos del ejército comunista de la República Democrática Alemana, construyeron el muro y sellaron los accesos a Berlín Oeste. La reacción de los aliados fue lenta: pasaron 72 horas para que los aliados protestaran diplomáticamente ante Moscú. Fue hasta el 19 de agosto, cuando el Presidente Kennedy envió a Berlín al Vicepresidente Jonson y giró instrucciones para la movilización de 4,224 oficiales y soldados del ejército norteamericano para reforzar la seguridad de Berlín Occidental. 28 años más tarde, el derrumbe del muro ocurrió en la noche del jueves 9 al viernes 10 de noviembre de 1989. El episodio fue televisado en vivo y en directo a todo el mundo. Las reacciones internacionales se produjeron en unas cuantas horas.

En años recientes, los ataques terroristas del 9 de septiembre de 2001 en Nueva York, las guerras en Afganistán e Irak,  las tensiones en Palestina y Medio Oriente, la invasión rusa de Georgia, los desafíos y aprestos bélicos de Corea Norte, así como las presiones ejercidas sobre Irán para que desista de sus proyectos nucleares, han sido transmitidas en tiempo real, en vivo y en directo, a cientos de millones de personas en todo el orbe.

En la era de las comunicaciones instantáneas la agenda diplomática es dictada por la velocidad de los acontecimientos. Hoy en día las acciones y reacciones diplomáticas suelen estar condicionadas por la evolución de los sucesos que, con gran frecuencia, alteran estrategias preconcebidas de política exterior y ejercen gran influencia sobre el comportamiento internacional de los Estados.

Como ha dicho McLuhan (1987) los medios de comunicación de masas han transformado la vida de los hombres y su relación con el entorno, construyendo “un lenguaje social específico, que hace cambiar nuestras percepciones sobre la sociedad y nuestras relaciones con los demás”.


La aceleración del tiempo de respuesta y la necesidad de posicionarse   de manera inmediatas frente a sucesos internacionales, distorsiona el proceso de toma de decisiones e interfiere con la práctica normal de la diplomacia. La diplomacia tradicional estaba normalmente enfocada hacia audiencias claramente definidas y sus mensajes podían ser adecuados con gran facilidad a las circunstancias del momento. Hoy en día, la televisión suele imponer sus tiempos y exige respuestas inmediatas por parte de los actores políticos. Dado que la opinión pública juega un papel determinante en la configuración de consensos de política exterior y en la proyección internacional de un país, los hombres de Estado y los diplomáticos deben estar muy conscientes del potencial que el uso y abuso de los medios puede representar para sus proyectos.